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¿Qué es la identidad corporativa? ¿Qué es el diseño corporativo?

Casi todos los dueños de una empresa, tarde o temprano, se encuentran con el problema de la “identidad corporativa”. De lo que se trata, sin embargo, no sólo es misterioso para muchos clientes, sino también para muchos diseñadores: se invierte mucha energía en la estética, pero no se reconoce en qué medida el desarrollo de una identidad corporativa afecta a todas las partes de una empresa. Incluida, su web.

¿Se necesita contratar una identidad corporativa para una web?

Si le preguntas al responsable de venderte una, te dará un montón de argumentos, algunos muy convincentes, para que inviertas en ella.

¿Ta importante es? Y ¿Por qué es tan cara?

Es importante, sí. Pero a la vez, todos conocemos marcas muy famosas como Audi, Mercedes y Coca-Cola, que sus logos y colores no parecen nada del otro mundo ¿No?

Puedes entrar a la web de Coca-Cola y observar en un simple vistazo que no parece nada del otro mundo ¿O sí? Lo que te puedo asegurar, es que no le han contratado la identidad corporativa a la agencia más económica que encontraron.

En esto puede haber muchas opiniones. Quien viva de ello, te dirá que es la mejor inversión que puedas hacer. ¿Y cual es mi opinión? Pues mi opinión es que la identidad corporativa es importante, pero no es para volverse loco con ella.

Lo importante es el producto y como llegues a satisfacer el “dolor”, o sea, las necesidades del cliente. A esto, le hemos de unir que hemos de trasmitir confianza, imagen de profesionalidad y empatía con los problemas del cliente. La indetidad corporativa puede ayudar, pero muchas de las veces nos acordamos más del comercial que nos atendió, o de las emociones que nos trasmite el producto que de los colores o el logotipo.

Resumiendo: La identidad corporativa es importante pero no tanto como te puedan contar. Sin un buen producto y estrategia de ventas no sirve de nada.

O dicho de otra forma: Sin inversión en identidad corporativa se puede facturar verdaderas burradas si el producto es bueno y el márketing está bien enfocado.

Como conclusión podemos decir que una identidad corporativa puede hacer daño si está mal construida, pero un logo aparente, una buena distribución de colores y una tipografiá adecuada, sin gastarnos cientos de euros en ello puede ser más que suficiente.

El negocio hay que construirlo en base al producto. No a la imagen de marca. Y muchas de las veces, la imagen de marca la darán las personas que tratan con el cliente y no los colores o diseño del logotipo.

Imagen Corporativa
Imagen Corporativa

De que hablamos cuando decimos “identidad corporativa”

Cada día, y casi constantemente, nos enfrentamos a una cantidad gigantesca de información. Estamos percibiendo permanentemente los estímulos con nuestros sentidos; tenemos que reconocerlos, ordenarlos y reaccionar ante ellos. Nuestro cerebro sólo es capaz de manejar este desbordamiento seleccionando con fuerza los estímulos más importantes. La mayoría de los criterios según los cuales nuestro cerebro filtra la información entrante, sin embargo, no son fijos sino flexibles.

Esta situación causa problemas a las empresas y organizaciones. Antes quizá solo había una o dos empresas de cada ramo, hoy en día hay docenas de empresas en el mercado.

Por ejemplo, en el pasado sólo había un puñado de revistas para mujeres, hoy en día una mujer puede elegir entre cientos de revistas. Por lo tanto, los consumidores tienen que procesar cada vez más información antes de decidir qué producto comprar.

En este contexto, la empresa “detrás” de un producto es cada vez más importante, ya que su identidad está afectando fuertemente a nuestras decisiones de compra. Los productos van y vienen, pero la empresa permanece como una constante. Por lo tanto, su posición en nuestro sistema de valores es un criterio importante para el consumidor. La comunicación corporativa tiene que construir y desarrollar tal posición.

Un objetivo importante de una comunicación corporativa eficaz es el establecimiento de la confianza: confianza en el producto, confianza en la orientación de futuro y en las capacidades de la empresa, confianza en todas las personas que forman parte de ella, en conclusión: confianza en la marca. Este establecimiento de confianza no ocurre automáticamente. Uno tiene que trabajar duro y estar a la altura una y otra vez. En un mercado lleno de información, el perfil de una empresa debe ser distinguido y consistente. Sólo entonces será percibido e identificado positivamente a largo plazo.

La base de esta estrategia es la identidad corporativa. Permite una comunicación corporativa sostenible y comprensible. El proceso de identidad corporativa tiene sentido independientemente del tamaño o situación de la empresa u organización. Se trata de un enfoque estratégico escalable y adaptado a los objetivos específicos de la empresa y sus clientes.

El núcleo de una identidad es la “individualidad”. Con respecto a una empresa, esto se refiere principalmente a la capacidad de diferenciar y reconocer a la empresa en todos los medios y canales de comunicación. Es importante destacar que esta “consistencia” no debe ir acompañada de uniformidad. Sea o no el resultado de una decisión consciente, cada empresa tiene una cierta personalidad desde el principio. Cómo se dirige, qué objetivos tiene y cómo se realizan determinan el carácter de la empresa, su identidad. Toda empresa debe tomarse el tiempo necesario para comprobar si su identidad real (todavía) se ajusta a sus objetivos y a su entorno socioeconómico actual y futuro.

Una mirada más de cerca a la identidad corporativa a menudo revela que los cambios en las metas de la compañía no son utilizados porque no son reconocibles desde afuera. Las ventajas potenciales sobre la competencia no se materializan en estos casos: un ejemplo es una pequeña empresa artesanal de larga trayectoria que ha adquirido tecnologías avanzadas pero no sabe comunicar que puede hacer con ellas que beneficie al cliente.  Se pregunta por qué el mercado no reacciona a estos avances.

Para crear una imagen coherente y convincente, una empresa tiene que saber exactamente lo que es, lo que puede hacer y hacia dónde quiere ir. Estos son los elementos más importantes del proceso de identidad corporativa. Estas preguntas deben ser aclaradas al principio, para lo cual es esencial mirar conscientemente a la empresa, sus objetivos, sus empleados y su competencia. La identidad de la empresa debe desarrollarse y definirse sobre la base de sus objetivos estratégicos, sus fortalezas, así como las expectativas de sus clientes y socios. Para ser eficaz, esta identidad debe ser comunicada con autoridad y claridad.

La identidad corporativa se ha reducido típica y erróneamente a la apariencia visual, es decir, al diseño corporativo: ha sido igualada al diseño de un logotipo, un membrete, un folleto o un nuevo letrero luminoso en el techo de la empresa.

Esta idea errónea básica ha llevado a la situación de que se tiran incontables cantidades de dinero a la basura por “maquillajes” superficiales. Esto puede ahorrar algo de dinero y tiempo a corto plazo, pero es una mala inversión a medio y largo plazo. Miles de diseños corporativos han sido creados de esta manera. Cuando el presupuesto financiero es ajustado y los éxitos rápidos son cruciales, muchos gerentes evitan el complejo proceso de identidad corporativa. Sin embargo, esta forma de pensar a corto plazo no está de acuerdo con liderar estratégicamente una empresa.

El diseño corporativo es sólo una parte de la identidad corporativa. La identidad de una empresa incluye mucho más que su apariencia visual. Describe la autoconcepción de la empresa y, por lo tanto, se compone de una multitud de elementos, por ejemplo, orientación, filosofía y comunicación. Estos tienen que ser aclarados y organizados.

Sólo un análisis estructurado y despiadado ayuda a identificar y dar forma a la personalidad de la empresa, a las diferencias con la competencia y, por último, también a su aspecto visual. Dicho sin rodeos, ¡piensa antes de actuar! Los diseños que se desarrollaron sin un proceso de identidad corporativa suelen convertirse en una carga a medio y largo plazo porque carecen de sostenibilidad y no representan realmente el núcleo de la empresa. Por lo tanto, un programa de identidad corporativa es predominantemente una herramienta de gestión que puede utilizarse para identificar y controlar la estructura, los contenidos y la personalidad de una empresa. En otras palabras, es un elemento estratégico de mercado y social para la gestión de una marca.

Gestionar una marca significa mucho más que desarrollar un buen producto. Cada corporación, voluntaria o involuntariamente, representa una cierta imagen en el mercado; la corporación es única a su manera, tiene una personalidad distinta. Los elementos de esta personalidad y sus características específicas son, sin embargo, poco claros para muchas empresas, por lo que no pueden ser comunicados eficazmente en el mercado. Como resultado, la mayoría de las empresas ni siquiera intentan esta comunicación y centran sus esfuerzos en la fabricación de sus productos o en el desarrollo de sus servicios. Sin embargo, para tener éxito a largo plazo, cada organización debe ser consciente de sus propósitos y metas y debe comunicarlos a sus empleados y a otros para crear un sentimiento de afiliación y confianza.

Este objetivo puede alcanzarse si la identidad corporativa es la medida de cada una de las actividades de la empresa. Por lo tanto, la identidad corporativa no es el logotipo o los folletos, sino la sincronía deliberada de las actividades de la empresa. Todo lo que la empresa hace o dice se basa en su identidad, la construye, la fortalece o la debilita.

Por esta razón, todas las partes de la empresa deben reflejar de forma creíble los valores y objetivos de la empresa. Esto es especialmente cierto para la calidad y el diseño de los productos o servicios, la arquitectura de los edificios y los lugares de venta, la disposición de los medios de comunicación y la forma en que se trata a los empleados y los clientes. Cada uno de estos elementos es parte del todo y afecta a las otras partes, ya que la empresa se comunica con todo lo que hace o no hace. Cada elemento y cada medio de comunicación influye en nuestra imagen de la empresa. Una mayor constancia conduce a una imagen más clara.

Por lo tanto, el desarrollo de una identidad y su consecuente implementación no sólo tiene consecuencias visuales para la empresa, sino que afecta predominantemente a la estructura y al contenido. La visualización es el resultado de este desarrollo, pero nunca su origen. Debido a su importancia, la identidad corporativa debe ser gestionada por el responsable de la empresa. Es la única autoridad en la compañía que tiene suficiente poder y conocimiento para iniciar e implementar un proyecto de este tipo.

Imagen corporativa cuando diseñamos una página web

Hay tres aspectos que son particularmente importantes para una implementación exitosa:

  1. Afiliación

La empresa debe presentarse de forma clara y directa, siendo fácil de entender para los clientes actuales y potenciales, empleados, proveedores, prensa e inversores.

  1. Personalidad

La empresa debe comunicar claramente sus valores y principios para que todos (interna y externamente) sean conscientes de ellos.

  1. Posicionamiento

La empresa debe desarrollar sus productos y servicios sobre la base de su identidad y debe discriminarlos claramente de la competencia.

Un objetivo importante de una comunicación eficaz es crear confianza: confianza en el producto, confianza en la orientación futura y en las capacidades de la empresa, confianza en todas las personas que forman parte de ella, en resumen: confianza en la marca. Construir esta confianza no sucede automáticamente, sino que es el resultado del trabajo duro y debe ser trabajado todos los días. En un mercado lleno de información, una empresa debe aparecer de forma clara y coherente. Sólo así puede ser reconocida a largo plazo e identificada positivamente.

El contenido de este proceso viene dado por la identidad corporativa. Permite una comunicación sostenible y comprensible. El tamaño y la situación de la empresa u organización son irrelevantes: el proceso de identidad corporativa es un enfoque estratégico escalable adaptado a los objetivos específicos de la empresa y de sus clientes.

Para comunicar una imagen creíble, la identidad corporativa debe reflejarse en todas las partes de la empresa. Es la base de todas las actividades comunicativas, de desarrollo técnico y de política personal. Funciona como una estrategia líder. Proporciona información programática y comunicativa para la presentación interna y externa de la empresa y, por lo tanto, su percepción, es decir, la imagen corporativa.

Conclusión

Tanto si tienes ya contratada una imagen corporativa como si no lo crees tan importante, has de saber que, la web se puede diseñar en función a lo que ya tengas.

La página web habla de tu negocio y es una primera imagen para muchos de los potenciales clientes. Por lo tanto, no debe de espantar, todo lo contrario, ha de trasmitir lo que eres, lo que ofreces y por qué han de comprar tu producto.

Si eres capaz de trasmitir eso, habrás triunfado. Al menos en esta etapa inicial. Y dará igual si has contratado una imagen corportativa valorada en 1.500€ como si has dado libertad absoluta al diseñador web.

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